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EL SINDROME POST-VACACIONAL

EL SINDROME POST-VACACIONAL

Consejos para superar el síndrome post-vacacional

 

El síndrome post-vacacional o también llamado estrés vacacional corresponde a todo un conjunto de síntomas que aparecen cuando nos incorporamos de nuevo a nuestras obligaciones habituales después de un período vacacional en el que hemos alterado nuestros ritmos biológicos. No está aceptado como una enfermedad pero si es verdad que es un transtorno que afecta a muchas personas.

Algunos de los principales síntomas son: apatía, somnolencia, falta de concentración y cansancio, que suelen desaparecer entre los 10 o 15 días.

Según los expertos el mejor remedio es la prevención intentando adoptar medidas como:

  • Intentar disfrutar de unas vacaciones relajantes.

 

  • Programar el regreso de las vacaciones con tiempo. Es conveniente tomarse como mínimo un par o tres días para retomar las rutinas antes de la reincorporación al trabajo.

 

  • Dormir las horas necesarias, es muy importante regularizar los ritmos de sueño si durante las vacaciones han sido alterados, ya sea porque se ha trasnochado, o se has dormido más para  descansar.

 

  • Intentar hacer deporte, porque además de ayudarnos a liberar endorfinas, importantísimas para hacernos sentir felices, el deporte nos ayuda a liberar nuestra mente al concentrarse en el ejercicio físico.

 

  • Abordar tus actividades laborales progresivamente. Empezar por las tareas más sencillas, priorizando las  más urgentes y dándonos un tiempo para ponernos al día. Hay que ponerse límites y no ser impaciente, cada cosa a su tiempo. Frenar las exigencias diciendo no, cuando sea necesario. Quizá nos cueste negarnos a lo que nos piden pero nos haremos un gran favor a nosotros mismos -y también a los demás- si dejamos de decir sí a todo.

 

  • No dar vueltas a las cosas una y otra vez porque solo incrementaran nuestra ansiedad. Hay que dedicarse un tiempo cada día para practicar alguna actividad o hobby que nos ayude a desconectar de todo y cortar con los pensamientos recurrentes que no llevan a ninguna parte, las aficiones ayudan a combatir la ansiedad y el estrés.

 

  •  El síndrome postvacacional es pasajero, y la impaciencia no lleva a nada, por tanto es cuestión de actitud y de tiempo. No le demos más importancia de la que tiene y si vemos que se alarga, hay que consultar con el médico.

 

  • Ser positivo y agradecer los pequeños detalles: unas palabras amables, una llamada de alguien que se preocupa por nosotros, unas risas durante el café o la comida, etc. Esos pequeños detalles nos hacer conectar con nuestra parte más humana y nos ayudan a tomar conciencia de todo lo bueno que nos rodea. 

 

  •  No dejemos de dedicar una  sonrisa o un simple “gracias”, nos benefician a nosotros y a los que están a nuestro alrededor y hacen del mundo un lugar mejor para todos.

  

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